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Anestesia en obstetricia

La importancia de este tema radica en que, aunque por suerte no es frecuente, la incidencia
de PCR durante el embarazo está en aumento: de 1:30.000 a 1:20.000 1, debido a varios
factores:
• ha aumentado la edad para ser madre,
• al aumento de factores de riesgo cardiovascular,
• a la presencia de cardiopatías desconocidas o no tratadas previas al embarazo en gestantes
inmigrantes.
• y a la mayor supervivencia de mujeres con cardiopatías congénitas operadas en la infancia
que alcanzan la vida adulta y desean ser madres.

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El término fiebre materna, relacionada con la epidural, se utiliza para denominar un aumento
en la temperatura materna, superior a los 38 grados y asociado a la utilización de la
analgesia epidural. Aunque los aumentos de temperatura, independientemente de su origen,
pueden suponer un riesgo para el neonato (incluyendo necesidad de resucitación tras
el nacimiento oencefalopatías), estos signos pueden detectarse en las evaluaciones iniciales
que se realizan al mismo. De todas las causas propuestas para la fiebre de epidural, la evidencia,
mayoritariamente, muestra que detrás de ella no habría una etiología infecciosa y que la
sepsis neonatal no está asociada al uso de analgesia epidural.

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La incidencia de hipotensión bajo este tipo de anestesia alcanza valores hasta del 33%
en población no obstétrica y aumenta hasta 50 – 60%, en maternas que no se encuentran en
trabajo de parto. La hipotensión arterial materna después de la anestesia espinal en cesáreas
es una complicación frecuente y puede darse en un 80% de los casos. Cuando no se trata rápidamente
puede ocasionar efectos colaterales en la madre y en el feto. En la madre, los efectos
más comunes son náuseas y vómitos, aunque pueden ocurrir también complicaciones más
graves, como colapso circulatorio y parada cardíaca, si el tratamiento no es rápido y eficaz. En
el feto, la hipoperfusión placentaria puede acarrear el sufrimiento fetal, lo cual se manifestará
con acidosis fetal, aumento de exceso de base y bajos valores de Apgar. Para prevenir o minimizar
la hipotensión se han usado varias estrategias, como infusión de fluidos por vía venosa,
desplazamiento uterino hacia la izquierda y compresión elástica de los miembros inferiores.
Sin embargo, esas medidas por sí solas generalmente no son efectivas.

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La Sociedad Americana de Anestesiología (A.S.A.) define la vía aérea difícil como una situación
en la que un anestesiólogo experimentado tiene problemas con la intubación traqueal,
la ventilación con máscara facial o ambos 1, 2.
La laringoscopia difícil se define como la incapacidad de visualizar cualquier porción de
las cuerdas vocales después de múltiples intentos de laringoscopia convencional. La intubación
endotraqueal se considera difícil si requiere más de tres intentos o lleva más de 10 minutos
en presencia o ausencia de patología traqueal. La intubación fallida se considera cuando
falla la colocación del tubo endotraqueal después de tres intentos de intubación.

El dolor asociado al parto es muy variable, pero por regla general es considerado como
uno de los más severos. Hay muchos factores que pueden influir en él, como la paridad, la duración
del parto, la anatomía pélvica materna, el tamaño y presentación fetal y la necesidad
o no de instrumentación.
El alivio del dolor es un aspecto importante para las mujeres en trabajo de parto. El nivel
de dolor experimentado y la eficacia de su control influyen en la satisfacción de la parturienta
y pueden desencadenar efectos emocionales y psicológicos inmediatos y a largo plazo. A
esto hay que añadir además una serie de factores que contribuyen a la experiencia general
del parto, a veces incluso en mayor medida que el dolor, como son las expectativas individuales
de cada mujer ante su parto, en relación a la sensación de control sobre el mismo y la
posibilidad de ser parte en el proceso de toma de decisiones.

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